Alabança de Tañedores



Detalles



DS - 0117
Puede comprar el disco aquí
11 €

Alabança de Tañedores
AGOTADO - SOLD OUT


Andrés Cea, Órgano


‘ALABANÇA DE TAÑEDORES’

Organistas en Andalucía (1550-1626)

ANDRÉS CEA. Órgano

Órgano de la ciudad de Evora (s.XVI)

 

INCERTUS AUTHOR

Fuente: Biblioteca da Ajuda-Lisboa, cota 38-1I-27)

1. Oitavo modo

2. Tento de 6º por gesolreut fazendo ut e fa no mesmo signo

 

FRAY JUAN BERMUDO

Declaración de instrumentos musicales, Osuna, 1555)

3. Exemplo

4. Modo quarto

5. Octavo por elami

6. Ave maris stella

 

ESTACIO LACERNA

(1554-1625)

Biblioteca da Ajuda-Lisboa, cota 38-XII-27)

7. Estacio. 6º tom

 

PERAZA

(¿Francisco Peraza, ca.1565-1598?)

(Ibídem)

8. Obra de perasa

 

FRANCISCO HERNÁNDEZ PALERO

(c.1533-1597)

(Venegas de Henestrosa, Luys: Libro de cifra nueva, Alcalá, 1557)

9. Veni redemptor quaesumus

10. Ave mari stella de Palero.

El contrabajo lleva el cantollano

11. Primer Kyrie

de Iusquin glosado de Palero

12. Tercer Kyrie

13. [Tiento del] septimo tono sobre Cum Sancto Spíritu, de Iusquin, de Beata Virgine

14. Aspice Domine, a cinco, de Iaquet, glosado de Palero

15. Un verso de Morales glosado

16. [Tiento del] octavo tono

17. [Tiento] super Philomena, septimo tono

18. Si bona suscepimus a cinco, Verdelot, glosado de Palero

19. Quaeramus a quatro de Montó, glosado de Palero, con segunda parte

20. Romance] Passeavase el rey moro

21. [Romance] Mira Nero de Tarpeya

22. Mors ma prive

 

FRANCISCO CORREA DE ARAUXO

(1584-1654)

(Facultad Orgánica, Alcalá, 1626)

23. Tiento de séptimo tono (n° VII)

24. Tiento de quarto tono (nº XV)

 

 

Ingeniero de sonido: Pepe Torrano

Producción: José María Martín Valverde

Realización y Producción gráfica: Jacinto Gutierrez

 


Acerca del disco

TEMPORALMENTE AGOTADO

ALABANÇA DE TAÑEDORES

Organistas en Andalucía 1550-1626


Los avisos que Bermudo dedica a los organistas en el libro quarto de la Declaración de instrumentos musicales (Osuna, 1555) son lo primero que para el tañedor de órgano fue impreso en España. Carente de un verdadero planteamiento didáctico, Bermudo limita sus comentarios, diseminados en el universo de sus disquisiciones de ámbito modal, a una severa comparación de calidades. La confrontación entre la práctica musical de los excelentes tañedores y la de los bárbaros tañedores aparece, no sólo como trasfondo de su argumento, sino como vislumbre de una realidad en la España del siglo XVI. La práctica cotidiana de los organistas se desarrollaba, según evidencias, alejada de toda especulación y perfección teórica, sembrada de grandes incertidumbres y oscuras profundidades.

Para Bermudo, dar a cada modo lo que es suyo parece resumir lo esencial de la excelencia en el tañer, y esto en una doble vertiente. De un lado, sólo la profunda comprensión teórica del sistema modal permite a los tañedores desenvolverse en las breñas de la música nueva, esto es, en la nueva dimensión que los modos transportados -usando de las teclas negras-aportan tanto a la composición como a la construcción de nuevos instrumentos. Esta música nueva, perfeccionada por los tañedores, a Bermudo se le antoja delicada, subida y puesta en la cumbre de la perfección musical. De otra parte, a cada modo corresponde, según Bermudo, una propiedad y efecto que deben ser tenidos en cuenta en la composición y en el tañer: El que atinadamente quisiere componer dé a cada uno de los modos la letra que pide y componga según el effecto que desea hazer. Así, digo el modo primero ser alegre, provocativo a buena conversación y a toda honestidad; el segundo, grave; el tercero, terrible y provocativo a yra; el quarto, adulalor y halagüeño; el quinto, sensual y despertador de tentaciones; el sexto, triste e incitativo de lágrimas; el séptimo, fuerte y soberbio; y el octavo tiene parentesco con todos los otros modos. Aporta Bermudo incluso el recetario de las conexiones entre esta materia y la astrología o la medicina.

Pero si estas disquisiciones teóricas, pseudomágicas para el bárbaro tañedor, pueden parecernos oscuras ¿qué otras profundidades nos esperan?.

En un terreno más práctico, incluso la vía para la adquisición del rango de tañedor viene señalada por la incertitud y la perseverancia: No he visto hombre que se pueda dezir tañedor que no ha passado veynte años de continuo studio -señala Bermudo. Y, aún así no todos los que allegan a este término son tañedores, sino los de buena abilidad y discipulos de señalados maestros.

De hecho, este desalentador panorama de profundidades y largos años de estudio parece provocar, a mediados del siglo XVI, una gran falta de tañedores de tecla para el servicio del culto divino. Se plantea la necesidad de soluciones urgentes. Y, en

Esta situación, la ciudad de Ecija habría constituirse como patria de Fray Juan Bermudo y de Luys Venegas de Henestrosa, en punto de partida más bien casual de dos de las iniciativas editoriales más apasionantes del mundo musical hispánico de mediados del siglo XVI. Tanto la Declaración de instrumentos musicales (Osuna, 1555) de Bermudo como el Libro de cifra nueva para tecla, harpa y vihuela (Alcalá, 1557) de Venegas pretendieron arrojar nueva luz sobre aquel sombrío panorama, pero siguiendo caminos diferentes.

En realidad, sólo el desarrollo de la cifra, a lo largo del siglo XVI, sería capaz de convulsionar aquel trabado mundo de los tañedores de órgano. El nuevo sistema de escritura vendría a hacer camino llano y fácil el que antes era en extremo dificultoso y agro, permitiendo que personas tiernas y de poca edad alcancen en breve tiempo lo que en otros siglos aun no se conseguía con largos años de estudio (Correa, Prólogo en alabança de la cifra). A Luys Venegas de Henestrosa ser atribuida, quizá no la invención de este nuevo modo de señales, sino la primicia de haberlo llevado a la imprenta. A Francisco Correa de Arauxo corresponde el haber sido el más acérrimo defensor de la cifra desde las páginas de su Facultad orgánica.