El amor brujo (versión 1915)



Detalles



DS - 0120
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11 €

El amor brujo (versión 1915)
Manuel de Falla


Orquesta Joven de Andalucía
Director: Juan Udaeta


EL AMOR BRUJO (versión 1915)

Cuadro primero

1- Introducción y escena 2'42"

2- Canción del amor dolido 1'22"

3- Sortilegio 1'01"

4- Danza del fin del día 4'20"

5- Escena (El amor vulgar) 1'08"

6- Romance del pescador 2'32"

7- Intermezzo 1'09"

Cuadro segundo

8- Introducción (El fuego fatuo) 3'43"

9- Escena (El terror) 2'25"

10- Danza del fuego fatuo 1'55"

11- Interludio (Alucinaciones) 1'41"

12- Canción del fuego fatuo 2'29"

13- Conjuro para reconquistar el amor perdido 3'12"

14- Escena (El amor popular) 1'03"

15- Danza y canción de la bruja fingida 3'58"

16- Final (Las campanas del amanecer) 1'38"

 

NOCHES EN LOS JARDINES DE ESPAÑA

17- En el Generalife 10'43"

18- Danza lejana 5'15"

19- En los jardines de la sierra de Córdoba 9'05"

 

Tiempo Total: 62'03"

 

MANUEL DE FALLA

EL AMOR BRUJO (VERSIÓN 1915)

"Gitanería en un acto y dos cuadros"

Texto de Gregorio Martínez Sierra y María Lejárraga

Candelas: Esperanza Fernández

Gitana vieja: Carmen Mendoza

Gitanilla: Pilar Domínguez

Gitano: José Antonio Camacho Vargas "Piripi"

 

NOCHES EN LOS JARDINES DE ESPAÑA

Miguel Angel Rodríguez Laiz, piano

Orquesta Joven de Andalucía

dirigida por Juan Udaeta

 

Grabación realizada en el Palacio de Congresos y Exposiciones

(Casa Colón) de Huelva (Septiembre 1995).

Recorded at Palacio de Congresos y Exposiciones

(Casa Colón), Huelva, in September 1995.


Acerca del disco

DON MANUEL ESTARÍA SATISFECHO

Muy probablemente, el tiquismiquis y exigente don Manuel se encontraría hoy satisfecho al constatar lo que son capaces de hacer sus jóvenes paisanos de la Orquesta Joven de Andalucía con las dos obras que integran este disco compacto, ambas inscritas en el periodo "andalucista" del gaditano universal, creador de uno de los corpus musicales más selectos y singulares de su tiempo. Jamás debió imaginar aquel discreto Falla que desde su refugio granadino promueve y organiza en Sevilla, en 1923, la Orquesta Bética de Cámara —haciendo, él y su amigo Segismundo Romero, encajes de bolillo para superar mil y una adversidades— que exactamente cincuenta años después de su muerte, ocurrida en 1946 en el lejano exilio argentino, una entusiasta orquesta de estudiantes iba a recrear en su propia tierra El amor brujo y las Noches en los jardines de España con la plausible calidad que se refleja en esta grabación.

Andalucía no es únicamente lugar de nacimiento y residencia pasajera de Manuel de Falla. Fue, sobre todo, sujeto conformador de una manera de ser y de sentir que se manifiesta no sólo en las composiciones "andaluzas" comprendidas en este compacto, sino también en la producción adscrita al conocido como "periodo castellano", en el que se hallan melodías y acentos extraídos de muy antiguos temas conocidos y recogidos por el excursionista Falla en cualquier lugar de la vasta geografÍa andaluza. En este sentido, no está de más señalar que, incluso en una pieza aparentemente tan poco andaluza como es el Concerto para clave y cinco instrumentos, se pueden distinguir ciertas melodías escuchadas durante la Semana Santa de Sevilla y que no son otras —como insinúa Jaime Pahissa en su particular biografÍa sobre Falla que viejas músicas procedentes de las "Capillas musicales" que aún actualmente preceden los pasos de las cofradías consideradas severas en la Semana Santa sevillana. Incluso cuando en esa misma obra evoca a Juan del Encina, Falla entronca con una tradición rítmica y armónica andaluza que arranca de los polifonistas del esplendoroso renacimiento musical sevillano.

Hoy, desaparecida la Orquesta Bética de Cámara (al menos en su configuración original); cuando Andalucía está poblada de variopintas orquestas cuyos profesores proceden de los más remotos lugares; cuando los conservatorios hacen, tanto como siempre, honor a su horripilante denominación; este compacto falliano, protagonizado por una orquesta joven formada en su totalidad por estudiantes radicados en Andalucía, es la más alentadora señal de que un futuro mejor se cierne en el panorama musical de esta pródiga tierra sureña tan habituada desde siempre a sufrir el desgarro de sus más preciados símbolos. Falla, Picasso, Seneca, Juan Ramón, Machado, Lorca, Alberti... "Volveré cuando todos los españoles se pongan de acuerdo", dicen que dijo Falla en cierta ocasión. Aunque, como apunta José Bergamín, realmente "no se fue nunca de sus noches en los jardines de España".

EL AMOR BRUJO (1915)

En 1914, coincidiendo con el estallido de la Primera Guerra Mundial y tras los siete nutrientes años parisienses, Manuel de Falla regresa a España. Se instala en Madrid, con su familia. Cuenta 38 años y ya ha compuesto, entre otras obras, La vida breve (en Madrid, en 1905) y las pianísticas Cuatro piezas españolas (París, 1908) Falla se inserta rápidamente en la vida madrileña, estrenando en la por aquel entonces efervescente capital del Reino La vida breve (en el Teatro de la Zarzuela) y las Siete canciones populares españolas (en el Ateneo).