Rodrigo de Ceballos (ca. 1533-1581)



Detalles



DS-0136
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11 €

Rodrigo de Ceballos (ca. 1533-1581)
Motetes


Ensemble Gilles Binchois
Director: Dominique Vellard, director


RODRIGO DE CEBALLOS

(ca.1533-1581)

 

Lamentaciones

1.- Et factum est/Aleph-Quomodo sedet sola 7’57"

1ª Lección de jueves Santo

2.- Responso: In monte Olivetti 3'12"

3.- Aleph-Quomodo obtexit caligine 6'57"

3ª Lección de Viernes Santo

 

Motete

4.- Posuerunt super caput eius 2'24"

 

Missa tertii toni

5.- Kyrie 3'20”

6.- Gloria 3'35"

7.- Credo 6'55”

8.- Sanctus 3'42"

9.-Agnus Dei 3'15"

 

10.- Salve Regina 5’37"

 

Vísperas del Domingo

11.- Invitatorio: Deus in auditorium 0'53"

12.- Salmo: Dixit Dominus – 4º tono 3'58"

13.- Salmo: Laudate pueri - 8° tono 3'18"

14.- Himno: Conditor alme siderum 3'34"

15.- Magnificat 7'40"

 

Duración total 66'29"

 

Las partes de canto llano proceden de fuentes toledanas del S. XVI.

 


Acerca del disco

RODRIGO DE CEBALLOS

 

Rodrigo de Ceballos pertenece a una amplia familia de músicos activos en la catedral de Burgos durante todo el siglo XVI. Su padre, Juan de Ceballos, fue recibido como cantor en esa catedral en 1532; su hermano mayor Francisco era maestro de capilla. Juan salió de Burgos en torno a 1533, parece que con destino a América. En 1536 se le encuentra en Venezuela, donde se sabe que fue maestro de capilla, sin que sea posible seguir detalladamente su trayectoria.

El camino obligado para América era Andalucía. Pero tampoco de su paso por aquí hay datos seguros (en 1524 hay un Juan de Ceballos, cantor y organista, en la catedral de Granada, que no se sabe si era el padre de Rodrigo).

De éste se sabe que nació en Aracena, provincia de Huelva, en torno a 1533, sin que por el momento sea posible fijar la fecha exacta, ni siquiera el año. No se sabe nada de su formación musical. Tan sólo que en 1553 el Cabildo de la catedral de Sevilla lo contrató como copista de música; el documento lo llama "músico que al presente se halla en esta ciudad desocupado". En 1554 opositó al magisterio de capilla de la catedral de Málaga, y con ese motivo el Cabildo de Burgos escribió al obispo de Málaga una carta de recomendación a favor de Ceballos, "hijo de Juan de Ceballos y sobrino de Francisco de Ceballos, maestro de capilla'. No llevó la plaza y siguió en Sevilla, como cantor de la catedral. En 1556 la catedral de Córdoba lo nombró ayudante del maestro de capilla. En 1561 ganó, por oposición, la plaza, de maestro de capilla en la capilla real. El cargo llevaba consigo ser capellán real con todos los derechos, honores y emolumentos propios de tan alta categoría. Siguió allí hasta su muerte, acaecida en 1581, sin que se sepa la fecha exacta.

Fue uno de los más grandes polifonistas españoles del Siglo de Oro. De él escribió Vicente Espinel: "Estaba el gran Ceballos, cuyas obras dieron tal esplendor a toda España". Sus obras completas han sido publicadas por el Centro de Documentación Musical de Andalucía en cinco volúmenes, en edición a cargo del Dr. Robert Snow, profesor de musicología en la Universidad de Texas, Estados Unidos, recientemente fallecido.

 

Dos lamentaciones de Semana Santa

Las llamadas "Lamentaciones" son un apéndice a la profecía de Jeremías, en que el profeta llora —y por cierto con bellísimas expresiones poéticas— la cautividad de Jerusalén y de los judíos por Nabucodonosor, rey de Babilonia. La Iglesia las aplica a llorar por la muerte del Redentor. En la liturgia constituyen las tres primeras "lecciones" de los maitines del Triduo Sacro: jueves, viernes y sábado santos.

Desde que hacia finales del siglo XI se introdujeron en la liturgia, estas "lamentaciones" tuvieron siempre unas fórmulas melódicas propias, de gran sencillez, aunque un poco más ornadas que las demás lecturas, en particular las letras del alfabeto hebreo, que en el original numeraban las estrofas y que la traducción de San Jerónimo, y por consiguiente el uso litúrgico, conservaron. En España tuvieron, desde la Edad Media, unas fórmulas melódicas más ornadas y dramáticas que las usadas por la liturgia romana.

En el siglo XVI fueron varios los compositores que pusieron música polifónica a estas lamentaciones, para una mayor solemnidad de los maitines de Semana Santa, particularmente los del jueves y viernes, que se cantaban la víspera por la tarde, o sea, el miércoles y jueves santos.

De Ceballos se conocen las dos lamentaciones que hoy se presentan en este disco. Han sido publicadas en el volumen IV de sus Obras Completas. Son las primeras del jueves y viernes santos. Ambas utilizan la melodía hispánica como cantus firmus. Es de advertir que Ceballos usa los textos anteriores a la reforma litúrgica posterior al Concilio de Trento. Así, la primera contiene una frase de prólogo o introducción, que luego se suprimió: Et factum est, postquam in captivitatem ductus est Israel, et Ierusalem destructa est, sedit Ieremias flens, et planxit lamentationem hanc in Ierusalem, et dixit: Aleph. Quomodo sedet sola civitas plena populo... Y aconteció que después que Israel fuese llevado a cautividad y Jerusalén fuese destruida, jeremías se sentó llorando, y cantó esta lamentación sobre Jerusalén, diciendo: ¿Cómo está tan sola la ciudad que antes estaba rebosando de gente...?

El cantusfirmus lo lleva el contralto.

La segunda lamentación no figura en la actual liturgia, pero sí se la encontraba en la liturgia hispánica pretridentina. Es la primera del Viernes Santo que, por tanto, se cantaba el jueves por la tarde.

El cantusfirmus lo lleva el tiple.

En el disco estas dos lamentaciones se completan con el motete del Viernes Santo, tomado de los evangelios, Posuerunt super caput eius causam ipsius scriptam: Iesus Nazarenus, Rex Iudaeorum - Pusieron sobre su cabeza en la cruz la causa de su muerte: jesús de Nazareth, rey de los judíos, con una segunda parte tomada de la carta de San Pablo a los fieles de Filipos: In nomine Iesu omnegenu flectatur...- al nombre de Jesús toda rodilla se doble.