Fernando de las Infantas



Detalles



DS-0140
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11 €

Fernando de las Infantas
Motetes


Ensemble Plus Ultra
Director: Michael Noone


El arte del motete

 

Obras de Fernando de las Infantas

 

 

O lux et decus Hispaniae a 4  3’05”

 

 

Pater noster a 4  3’40”

 

 

Ave María a 4  3’30”

 

 

Credo in Deum a 4  6’05”

 

 

Salve Regina a 4  6’00”

 

 

Quasi cedrus a 5  3’45”

 

 

Parce mihi a 5  3’40”

 

 

Pater noster a 5  3’30”

 

 

O admirabile commercium a  5 3’20”

 

 

O adoranda Trinitas a 5  3’50”

 

 

Praeter rerum seriem a 6  5’40”

 

 

Laetentur omne saeculum a 6  4’50”

 

 

Victimae paschali laudes a 6  3’30”

 

 

Congregati sunt inimici nostri a 7  3’40”

 

 

Loquebantur variis linguis a 8  4’50”

 

 

Total 63’40”

 

 


Acerca del disco

Fernando de las Infantas (1534-c.1610), compositor y teólogo.

 

 

Atípico entre los compositores del Siglo de Oro, Fernando de las Infantas fue un hombre de condición acomodada cuyos tratados teológicos fueron prohibidos por la Inquisición. A pesar de los elogios de los especialistas, solamente un puñado de sus composiciones están disponibles en ediciones modernas. La única contribución a nuestro conocimiento de Infantas y su música sigue sien- do la obra de Mitjana, Don Fernando de las Infantas: Teólogo y músico (Madrid, 1918). El espléndido estudio de Mitjana, representa parte de la mejor musicología surgida en España en el primer cuarto del siglo XX y la mejor prueba de ello es que todo conocimiento posterior sobre Infantas se basa en esa obra.

 

El propio Mitjana reconoce la necesidad de con- tar con una edición completa de la obra teológica y musical de Infantas como punto de partida para un acercamiento a ella. A pesar de esto, y de que casi todos los autores posteriores han deplorado igualmente esta falta, aún esperamos esta edición, casi un siglo después. En 1869, Eslava publicaba la edición de un motete, y en 1956 hacía lo mismo con otros diez, el gran musicólogo Samuel Rubio. Sobre la base de uno de estos motetes, Victimae paschali laudes, hacía Robert Stevenson el primer intento de describirnos el estilo del compositor: ‘A causa de su rica paleta armónica, el vigor e independencia de las voces, la admirable yuxtaposición de ritmos en contraste, el balance de sonoridades bajas y altas y la constante aten- ción al significado textual, este motete se sitúa entre los mejores de la música española de la época.’

 

Infantas nació en Córdoba en 1534 de familia noble, aunque no de primer rango. No podemos sino especular sobre si Infantas tuvo contacto con la capilla musical de la Catedral de Córdoba. En los primeros 45 años de su vida, la música fue su gran pasión, incluso en su trabajo diario como cortesano al servicio de la corona española. Como tal, lo vemos en Italia en 1572, encargado de una misión diplomática por el rey Felipe II, prolon- gando su estancia allí, fruto de lo cual sería la publicación en Venecia entre el verano de 1578 y la primavera de 1579 de cuatro volúmenes de música—tres libros de motetes, y uno de enseñanza de contrapunto—semejantes en cali- dad, amplitud y visión a la producción de sus más reputados contemporáneos, incluido el gran Palestrina. Sus últimas publicaciones no fueron musicales, sino tres tratados sobre temas teológicos, impresos en Paris en 1601.

 

Lo musicalmente fascinante en las obras de Infantas es que parecen haber sido el trabajo de una persona de extracción nobiliaria, cuyo interés en la composición musical es tan especulativo y teológico como litúrgico y práctico, que, por lo que sabemos, no tuvo ninguna conexión con ninguna institución musical importante de su época y que sin embargo, presenta a la posteridad un destacable corpus de motetes sacros. Estilísticamente, los motetes de Infantas son una síntesis única de muchas influencias pasadas y de su época. En su singularmente variada producción, hay obras que revelan la asimilación de la música de maestros del pasado como Josquin y Morales, junto a motetes que pueden compararse a los de Guerrero, Victoria y Palestrina por su modernidad. Las formas que nos ha dejado van desde piezas litúrgicas caracterizadas por su intimismo, sobre textos bien conocidos, a aclama- ciones para grandes ceremonias con citas de secuencias de Misas festivas (como Victimae paschali laudes) y de grandes responsorios del Oficio Divino (como el sorprendentemente virtu- oso motete Loquebantur variis linguis), a motetes de ambiente meditativo y devoto con textos provenientes de los Evangelios y Salmos. Los medios técnicos que emplea van desde el estricto tratamiento del cantus firmus gregoriano del tenor, pasando por gran cantidad de motetes osti- nato (casi marca distintiva de Infantas), a paráfra- sis de canto gregoriano (las obras que él mismo define “Super Excelsus Gregorianus Cantus”), motetes canónicos y piezas de libre composición.

 

Michael Noone