El Poeta Calculista



Detalles



DS-0144
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17 €

El Poeta Calculista
Manuel GarcĂ­a


Orquesta Ciudad de Granada
Director: Andrea Marcon


MANUEL GARCÍA (1775-1832)

CD 1

TONADILLAS

 

LA DECLARACIÓN (1799)

 

1-Música: Como soy doncellita… 4’40”

 

Hablado: Este para mí sería…

 

2-Música: ‘Abur’ Don Pepito… 2’42”

 

Hablado: Dígame Ud…

 

3-Música: Si a corresponderme… 4’40”

 

Hablado: Esta es mucha desvergüenza…

 

4-Música: ¡ Suelta! ¡ Suelta!... 2’01”

 

Hablado: ¡ Cielos! ¡ Qué decís!...

 

5-Coplas: ¿ Por qué causa las mujeres…? 4’29”

 

6-Final: Amor, ¿ quién no suspira …? 2’17”

 

 

EL MAJO Y LA MAJA (1798)

 

 

7-Música: Soy la Maja… 6’24”

 

8-Música: ¡ Téngase Ud, camarada ¡… 4’12”

 

Hablado: ¿ No la camelas, Perico? …

 

9-Coplas: Ahora quiero que me digas… 2’28”

 

Hablado: Pues confiesa…

 

10-Seguidillas 1’54”

 

11-Final: Con gozo y alegría… 3’14”

 

 

Ruth Rosique, soprano

 

Mark Tucker, tenor

 

ORQUESTA ‘CIUDAD DE GRANADA’

 

Director: Andrea Marcon

 

Hablados: Pepe Cantero

 

Guitarra Barroca: Rafael Bonavita

 

 

CD 2

 

‘EL POETA CALCULISTA’

 

1-Obertura 7’17”

 

2-Hablado: En fin ya tomé partido… 46”

 

3-Cancion: Por la mañana… 3’17”

 

4-Versos: En efecto, el pobrecillo… 55”

 

5-Música 1’20”

 

6-Versos: Formaré primeramente… 1’23”

 

7-Boleras: El hombre que… 2’02”

 

8-Versos: Grandemente … 20”

 

9-Música 1’06”

 

10-Hablado: Tomaré un cuarto… 1’20”

 

11-Caballo: Yo que soy contrabandista… 2’13”

 

12-Versos: Excelente personaje… 14”

 

13-Música 58”

 

14-Hablado: Con una comedia… 35”

 

15-Aria Grande: Formaré mi plan… 10’16”

 

16-Versos: Así juzgo… 24”

 

17-Música 1’58”

 

18-Versos: Después a cosa… 1’25”

 

19-Aria: Ah, qué monstruo… 1’21”

 

20-Versos: Eso sí que salió… 1’05”

 

21-Música 1’14”

 

22-Hablado: Una hermosa sinfonía… 32”

 

23-Duo: Anegado en tanta dicha… 5’48”

 

24-Versos: Hermoso duo ¡… 53”

 

25-Música 1’06”

 

26-Hablado: Juntamente… 11”

 

27-Polaca: En tan dichoso instante… 5’28”

 

28-Versos: Muy bien que… 1’14”

 

29-Música 1’05”

 

30-Versos: Ciertamente voy errado… 1’54”

 

31-Final 1’06”

 

 

Mark Tucker, tenor

 

ORQUESTA ‘CIUDAD DE GRANADA’

 

Director: Andrea Marcon

 

Hablados: Pepe Cantero

 

 

 

 

 


Acerca del disco

MANUEL GARCÍA - TONADILLAS

Manuel del Pópolo García ha sido el músico español más internacional del siglo XIX. Personaje central en la historia de la lírica española, también lo fue en el teatro musical europeo del primer romanticismo, como cantante, profesor y compositor. Y todo ello, no le impidió mostrar siempre con orgullo su origen español y andaluz.

 

Podríamos resumir la vida de este músico con estas palabras: compositor, tenor mítico, maestro y teórico del canto, empresario, padre de una saga de cantantes tan célebres como María Malibrán, Paulina Viardot y Manuel Patricio García, intérprete favorito de Rossini, divulgador de la obra de Mozart que dio a conocer a los románticos, introductor en Norteamérica de la obra de Rossini y Mozart, provocador de la moda española en Francia que desembocó nada menos que en la Carmen de Bizet, e iniciador del nacionalismo español con una serie de obras que se convirtieron en modelo de nuestra lírica. Todas estas realidades conforman las claves de esta personalidad tan poliédrica.

 

García nació en Sevilla el 21 de enero de 1775; se formó en Andalucía e inició su camino de cantante en la ciudad de Cádiz. En 1798 se marchó a Madrid y en ese mismo año debutó como cantante en la tonadilla El majo y la maja primer fruto de su carrera como compositor. Al año siguiente interpretó su primer papel importante en la ópera Nina de Giovanni Paisiello, con la que iniciaba su carrera de tenor de ópera.

 

Los documentos de la época describen a García como un hombre de duro carácter, luchador y con una conciencia clara de la necesidad de cambiar la situación de la música en España. Defendió los derechos de los actores y se mantuvo firme contra cualquier injusticia. Ya en 1800 desde Málaga, donde se encontraba medio exiliado, escribe lo que hemos considerado “el primer manifiesto a favor de la ópera española”. La carta fue dirigida al Marqués de Astorga y en ella se adivinan sus intenciones de desarrollar una auténtica ópera española, interés que mantuvo toda su vida y que al fin fue su objetivo fundamental.

 

Desde 1798, en que firmó su primera obra, la tonadilla El majo y la maja, cuya grabación presentamos aquí, se dedicó a la composición con una dedicación absoluta. Siguieron La declaración, 1799, y en el productivo 1802, El seductor arrepentido, El reloj de madera y una tercera obra de éxito, Quien porfía mucho alcanza, en la que introdujo unas seguidillas que él mismo acompañaba con guitarra, definidas como tonadillas y a veces como operetas. El año musical de 1805 se abrió con otra obra de envergadura, su monólogo El poeta calculista para el lucimiento de su voz, lejano ya del espíritu de la tonadilla y con un fuerte virtuosismo de carácter operístico por no hablar del estilo internacional de su música. Uno de sus números, Yo que soy contrabandista, alcanzaría una fama inmensa en toda Europa.

 

Pronto Madrid le resultó insuficiente para sus aspiraciones, como les sucederá en breve a otros músicos de su generación, con los que por cierto se encontrará en París. En 1807 García solicitó el pasaporte para estudiar fuera de España y con ello se inició su carrera internacional. Su presentación en París en 1809 se realizó con El poeta calculista. Según Fètis era la primera vez que la música española aparecía en un escenario parisiense.

 

En 1811 inicia su viaje a Italia pasando por varias ciudades y desembarcando en ese templo sagrado de la ópera italiana que era el teatro San Carlo de Nápoles. García iba buscando al gran profesor, el tenor Giovanni Anzani, con el fin de incrementar la potencia de su voz. Lo consiguió muy pronto y en 1812 interpretó Achille en la Ifigenia in Aulide de Gluck en el San Carlo y en junio, con la mítica Isabel Colbran, I riti d'Efeso de Farinelli. Es en la época napolitana cuando conoce a Rossini e inicia lo que serán unas largas y afectuosas relaciones entre ambos. El sevillano estrenará Elisabetta Regina d’Inghilterra en el papel de Norfolk, e inmortalizó Otello en el de Yago; su interpretación del Conde de Almaviva en el Il Barbiere di Siviglia, concebido expresamente por Rossini para su voz, impresionó en toda Europa y América; su brío irresistible como cantante y actor y su uso de coloratura fueron un modelo del estilo rossiniano.

 

En 1813 tuvo lugar en Nápoles el estreno de la primera ópera italiana de García Il Califfo di Bagdad en el Teatro del Fondo y después en el San Carlino. Y a partir de entonces se inicia la vida internacional de este autor que le llevó por Francia, Inglaterra, Estados Unidos, México y de nuevo Francia, sin poder volver nunca a España.

 

Con la marcha a París se inicia su segundo estilo, aquel en el que García acepta los dos grandes sistemas operísticos que conviven a comienzos del siglo XIX: el italiano -el más fundamental en su obra-, y el francés. En el italiano dejó una importante cantidad de títulos, desde la obra que le dio más fama internacional, Il Califfo di Bagdag. Su vuelta a París en 1816 le llevará a componer en el otro estilo internacional que era el francés, y, por ello, alternar ambos, francés e italiano, según el teatro para el que compusiera. Surgen así obras como Le Prince d´occasion, ópera comique, o La mort du Tasse –otro gran éxito-, Florestan, Les deux contrats de mariage.

 

En 1825 se trasladará a Londres donde compondrá, Astuzie e prodenza, La buona familia, y este mismo año desembarca en New York con toda su familia (la Malibrán y la Viardot), donde compone, l´amante astuto, Don Chisciotte, y La figlia dell aria; allí estrenó el Don Giovanni. García dejará Nueva York y en 1827 iniciará su estancia mexicana, un momento creativo muy activo con nueve títulos entre ellos, Un ora di matrimonio, Zemira ed Azor, El Abufar, Los maridos solteros y El gitano por amor. Su vuelta a París en 1829, supondrá el inicio de su último periodo con obras como L´Isola desabitata, incluso alguna española como El zapatero de Bagdag.

 

 

Las tonadillas Hemos señalado que García nace como compositor de tonadillas, dentro del estilo hispano de finales del siglo XVIII y del último período del género tonadillesco. Ese es el estilo predominante durante su estancia en Madrid entre 1798 y 1807, y al que volverá en su periodo mexicano en obras como El gitano por amor. Justamente en el presente CD se ofrecen dos obras de este estilo: las tonadillas, El majo y la maja de 1798 y La declaración de 1799.

 

Lo que define estas dos obras son sus cualidades comunes con los géneros líricos de entonces, definibles por el populismo de su música y las influencias del canto popular. En buena medida su éxito se deberá, como ya señala la revista El Orfeo andaluz, a que, “en ellas brilla un carácter nacional, y en nada parecido al genio italiano, francés ni alemán”. Efectivamente, esta es su originalidad y su cualidad más determinante, y lo cierto es que García creó un primer teatro lírico decimonónico definido por su claro perfil nacional, al que se refería en su carta al Marqués de Astorga, que va a ser una constante en nuestro teatro.

 

Los elementos morfológicos que definen este lenguaje son sus cualidades generales que le ligan con el clasicismo del XVIII, y, más específicamente, su carácter nacional, presente en las dos tonadillas y parcialmente en El poeta calculista. Los elementos de tipo nacional los podemos concretar así: uso de ritmos ternarios hispanos y populistas; de gamas andaluzas, con sus armonías defectivas y segundas aumentadas en la línea vocal; tetracordos descendentes floreados en notas rápidas; predilección por los tresillos y por el floreo superior; abundantes sincopaciones y hemiolas; variedad de notas de adorno que llenan la línea melódica: diversos tipos de apoyaturas y martilleo sobre una vocal; finalmente, el uso de los grandes géneros cancionísticos del folklore andaluz. No olvidemos que en esta línea dejó García varias de sus obras más internacionales que aparecieron en París a lo largo de la década de los veinte y treinta como las Canciones Españolas o los Caprichos líricos españoles.

 

Emilio Casares Rodicio